Intercambio juvenil «Creation for social inclusion» -CERRADO-

Las personas activas son la base de una sociedad inclusiva activa. En la vida tenemos que colaborar con personas muy diferentes y es un desafío encontrar la manera de crear el puente entre esa variedad de personas. Creemos que cuando hay un lenguaje común que todos hablan, es el lenguaje de la creatividad y la creación.

Solo practicando puedes dominar el poder de la creación trabajando con otras personas, compartiendo y creando junto con ellos.

Este intercambio juvenil te invita a ver las artes creativas como una herramienta para hacer cambios en la sociedad. Te invitamos a compartir tus ideas con otros jóvenes de diferentes rincones de Europa y crear juntos un hermoso evento para la comunidad local de Ferrol.

Esta es una invitación exclusiva para que te unas a un intenso intercambio juvenil (4 días laborales completos + 2 días de viaje) donde vamos a equipar a 5 participantes de 4 países: España, Portugal, Francia y Rumanía. Va a ser un espacio seguro que experimenta con diferentes técnicas y actividades creativas para utilizar la creación como activador de personas.

Esperamos que cada equipo de país prepare un taller creativo de 1,5 h para compartir con los demás participantes de otros países. Además, piense en cómo las acciones creativas han tenido un impacto en la sociedad de sus países. Creemos que aprendemos experimentando.

La actividad tendrá lugar desde 1 a 7 e septiembre de 2021 en Sada (A Coruña).

                   PARTICIPANTES 

                  Buscamos participantes:

                  – entre 18 y 30 años

                  – listo para pasar 4 días intensos (+2 días de viaje) en Galicia y estar involucrado con muchas actividades creativas

                  – motivado para aprender y participar durante todo el proyecto

                  – interesado en el tema

                  – tener experiencias con actividades creativas / artísticas o una alta motivación para aprender

                  – capaz de comunicarse y trabajar en inglés

¿Estás interesado en unirte a Creation para la inclusión social? ¡Estupendo! Entonces rellena antes del 22 de julio de 2021 el siguiente formulario.

Si vemos que encajas en el proyecto, nos pondremos en contacto contigo para confirmar tu participación como participante.

Con el apoyo de                                      

Proyecto voluntario en Polonia -CERRADO-

Estamos buscando 2 voluntarios para Polonia, proyecto «Voluntariado – un poder de solidaridad» que tendrá lugar en la casa cultural de la Juventud en la ciudad de Oświęcim. Puede encontrar más detalles aquí.

Se espera el CV y el formulario de solicitud especial (lo encontrará en el enlace de arriba), completado en inglés, para recibir de los candidatos a más tardar el 11/07/2021.

Se espera que la movilidad comience el 25/08/2021, que está previsto para 12 meses.

CURSO EN ALEMANIA Y PORTUGAL -CERRADO-

FACT -Facilitators Are Coming Together

Este es un curso donde las personas que trabajan con jóvenes se reúnen y desarrollan sus habilidades

de facilitación para el trabajo y proyectos futuros. Este curso está destinado a desarrollar sus habilidades para facilitar talleres, trabajar con personas, aprender

trucos sobre cómo crear un entorno de trabajo seguro. Habrá un horario con diferentes tipos de actividades diarias preparadas.

Los organisadores del curso: «FACT» is a TC arising from the cooperation among 8 partners for improving the professional competencies of Facilitators and Organisations on developing Facilitation skills, methods and tools. The project aims also to strengthen International cooperation, exchange of knowledge, experiences and learnings and the setting up of quality workshops meeting the learning needs of the target youth learners.»

¿Para quién?

El curso esta dirigido para residentes en España mayores de edad con inglés en el nivel básico de comunicación. Buscamos 3 participantes.

Este curso está dedicado principalmente a personas que trabajan con jóvenes. No es un problema cuando tienes más de 30 años.

¿Donde?¿Cuando?

Berlin (Alemania) 10 -18.09.2021

Berja (Portugal) 16 – 22.11. 2021

Condiciones

  • Comida y alojamiento están cubiertas por toda la duración del proyecto
  • Reembolso de los costes de viaje hasta un límite (no compres nada antes de nuestra confirmación)
  • Al principio las personas que apliquen tienen que participar en ambos cursos.
  • Si todavia no eres socio/a has de unirte a nuestro equipo

Envia tu solicitud

Rellena este formulario antes de 29 de agosto 2021 y si resultas seleccionado/a nos pondremos en contacto contigo

Voluntariado en Francia – CERRADO –

¿Dónde?

¿Cuándo?

¿Para quién?

Marsella, Francia

Desde principios de junio hasta principios de marzo (9 meses)

Jovenes entre 18 y 30 años

¿Te interesan los temas de la integración juvenil, la movilidad internacional e el diálogo internacional?

¿Tienes un nivel básico o avanzado en inglés Y francés?   

¿Estás dispuest@ a salir de tu zona de confort, descubrir otras culturas e aprender nuevas habilidades?

Si la respuesta a todas estas preguntas es «Sí», te invitamos a rellenar el formulario de solicitud. Te enviaremos el infopack del proyecto «You’re UP!» de nuestro socio francés Parcours le Monde con más información.

¿Interesad@ en este proyecto?
Puedes enviarnos tu solicitud

Montse

Como trabajadora del campo social, Montse conoce muy bien los retos a los que se enfrentan los inmigrantes en su camino hacia la plena inclusión en la sociedad española. Pero también señala que en muchos casos, por ejemplo en el mercado laboral, los problemas de los inmigrantes son aún mayores a los de los ciudadanos españoles. Y no solo considerando los obstáculos del “exterior”, como la burocracia o los prejuicios, también la actitud de las personas es vital y que todos además de facilitar o promover el cambio en los “otros” también debemos estar dispuestos a cambiar y avanzar.

Montse es una trabajadora del campo social con experiencia, apasionada de su formación. Ahora mismo está realizando una práctica en la organización “Movilidad Humana” en Ferrol, dando apoyo a mujeres inmigrantes y sus familias. Anteriormente, trabajó en el Ayuntamiento de La Coruña, Cariño y algún proyecto social Europeo de inserción sociolaboral.

“Soy pedagoga y con mi especialidad puedo hacer intervención socioeducativa. En La Coruña he trabajado como técnica de apoyo social en atención primaria o puerta de entrada a los  servicios sociales; lo que ahora son los servicios sociales comunitarios. También como técnica de inserción sociolaboral de personas con dificultades para el acceso al empleo por motivos diversos: parados de larga duración, inmigrantes, mujeres víctimas de malos tratos o con dificultades para incorporarse de nuevo al mercado laboral después de toda una vida dedicada a su familia, personas sin formación etc.

Me gusta la labor social comunitaria porque puedes analizar muchas problemáticas y ver muchos colectivos diversos”.

A pesar de estar capacitada y tener experiencia en un área tan socialmente necesaria, a Montse no le resulta fácil encontrar trabajo en su campo.

“El problema que le veo es que somos un montón de formaciones actualmente que hacen labor social, y a veces nos solapamos entre nosotros y no sabemos diferenciar cuales son las funciones de unos y de otros”.

Trabajando en La Coruña, Montse reconoció que uno de los grandes problemas que enfrentan muchos inmigrantes es que los diplomas recibidos en las escuelas de sus países de origen no son reconocidos en España.

‘Ciertos países tienen un convenio con España que permite homologar los títulos. Pero en la mayoría de los casos no es posible, que crea un problema grande para los inmigrantes. Porque puede venir, por ejemplo, gente con estudios universitarios que aquí no valen, así hay pocas posibilidades de inserción. Por eso la única opción para muchos es trabajar en campo, hacer comercio ambulante y esas cosas, en caso de no poder homologar estudios’.

Aparte de las cuestiones burocráticas, Montse, sensible a los problemas sociales, advierte el racismo en la sociedad española. La afirmación popular es que los inmigrantes les roban los puestos de trabajo a los ciudadanos españoles. Pero es consciente de lo absurda que es esta opinión.

“No podemos decir que los inmigrantes nos quitan el empleo, porque mucha gente no quiere hacer el trabajo del campo. Allí se trabaja por muchas horas, hay explotación… El otro día un “temporero” murió por un golpe de calor. Han detenido al dueño de la explotación. Eso es grave y esas cosas aún pasan”.

Viniendo al norte de Ferrol, en la zona de Ortigueira, Montse reconoce un gran impacto de los inmigrantes en la economía local.

“En mi zona nos dedicamos mucho a la pesca. Ahora cada vez menos gente local se dedica a hacer estos trabajos, y cada vez más gente inmigrante que trabaja en estas áreas. La gente local busca otra formación y oportunidad de mejorar”.

Con mucha experiencia en la labor social y luchando por encontrar trabajo, Montse conoce muy bien los problemas a los que se enfrenta la gente en Galicia. Y en muchos casos, los desafíos que enfrentan los inmigrantes coinciden con los de los ciudadanos locales.

“La integración en la sociedad española no es fácil a veces, ni para los oriundos, como lo va a ser para los que llegan. Tienes la sensación de siempre estar empezando y volviendo otra vez a recorrer los mismos caminos que ya has recorrido una y otra vez, para ir avanzando. Muchas veces se acaba con depresión y otros problemas de salud. Encima está la parte burocrática que para poder trabajar, los inmigrantes tienen que solicitar papeles, tarjeta sanitaria, etc.”.

Considerando la vida social de los inmigrantes, Montse cree que muchos de ellos buscan el contacto con sus compatriotas y prefieren permanecer en sus círculos sociales, no necesariamente con la comunidad local.

“Si te vas a otro sitio, buscas siempre afinidad, asociaciones donde haya gente como tú, un grupo de iguales, que normalmente los hay. Pero es de lo que se trata, de que haya asociaciones de personas donde te sientas igual”.

Montse reconoce la complejidad del problema de facilitar la integración de los inmigrantes en la sociedad.

“A veces la política no ayuda como debería. Por ejemplo, aunque algunas políticas de izquierdas parecen que apoyan mayores iniciativas sociales y dicen “sí, vamos a hacer esto u otro”, muchas veces luego no se hace. No podrá provenir toda la ayuda únicamente del gobierno y de organizaciones no gubernamentales. Tendrá que haber un equilibrio entre facilitar la integración en la sociedad con ayudas sociales y mecanismos de control para que la gente no tenga solo la opción de acomodarse a esas ayudas que nunca son suficientes. Las personas necesitamos estar dispuestas a tomar el asunto en nuestras propias manos e independizarnos en lo posible de las ayudas sociales. Pero también desde el punto de vista del empleador, o del que ofrece, debería erradicarse ciertas explotaciones que perturban el camino al cambio”.

Aunque muy consciente de las dificultades a las que se enfrentan muchos españoles e inmigrantes en su lucha por la integración en la sociedad y el mercado laboral, Montse cree que hay señales de mejora.

“Yo creo que la sociedad cambia, la gente cambia. Tengo que pensarlo, si no lo pensara, no me gustaría trabajar aquí. Yo creo que tenemos que pensar que no es muy fácil y tenemos que ir poco a poco”.

Lo más importante en tu vida

“Ahora mismo, lo que yo quiero, es trabajar. Para mí lo importante es avanzar y vivir independientemente otra vez. Estar incluida dentro de esta sociedad, buscar mi sitio, aunque sea pequeñito, pero mío. Mi forma de pensar coincidirá con la mayoría porque todos necesitamos tener nuestro sitio”.

Luis

Aunque Luis ya ha cumplido 76 años, está considerado uno de los ciudadanos más activos de Ferrol. Si no practica windsurf, se le puede encontrar participando en diversas actividades al aire libre, compartiendo ideas con los jóvenes o pasando tiempo con sus nietos. Desde siempre, la vida de Luis ha estado llena de ideas que no solo se hicieron realidad, sino que todavía se practican en la actualidad.

“Nuestra familia tiene suerte. Cuando era pequeño mi padre ganó en una lotería 187.500 pesetas (1100 euros). Era mucho dinero en ese momento y con ese dinero abrió una pequeña tienda – papelería. De alguna manera, ese fue el comienzo de nuestra vida. Junto con mi hermano llevábamos paquetes de papel por las escaleras, arriba y abajo, trabajando todo el día. Después de varios años, nuestra familia compró otro lugar más grande en Ferrol y fuimos creciendo rápidamente, ganando mucho dinero. Era la Papelera Ferrolana, enfrente de El Corte Inglés”.

Luis era uno de los 7 hermanos. La familia numerosa pasaba cada verano en el hermoso pueblo de Riaño, en la antesala de los Picos de Europa. Desafortunadamente, debido a la construcción de una presa y embalse en la década de 1980, el pueblo desapareció bajo el agua y sólo se quedó en las fotos y en bonitos recuerdos de Luis y su familia.

‘Allí pasamos lo mejor de nuestras vidas de jóvenes. Desgraciadamente, el gobierno decidió construir un pantano y nuestro pueblo que tanto queríamos, quedó cubierto por las aguas, lo que nos causó un fuerte impacto, porque incluso ya de mayores, volvíamos de vez en cuando para visitarlo. Después construyeron un pueblo nuevo, con el mismo nombre, pero para nosotros no es lo mismo’.

Hasta los 25 años, Luis ayudó a su familia trabajando en la tienda. Sin embargo, después de un tiempo, a medida que se desarrollaba su pasión por los deportes, decidió comenzar a vender artículos deportivos. Encontró el lugar adecuado y finalmente lo equipó con artículos de tenis, tiro con arco, golf o incluso windsurf. Desde el principio, la cabeza de Luis estaba llena de ideas a que constantemente iba dando vida paso a paso.

“Una vez que estaba caminando, vi un campo bonito. Solo había caballos y era una pena porque pensé que sería un gran lugar para jugar al golf. Busqué al dueño y le pedí que nos alquilara el campo. Éramos 16 amigos. Acordamos el precio con el propietario. Lo alquilamos con nuestros amigos y trabajamos en él todos los días para preparar el campo. Al principio solo teníamos un hoyo. Luego hicimos más, hasta 18 hoyos. Luego había más y más gente y necesitábamos otro lugar. Nos trasladamos a otro lugar que todavía está en uso – Club de golf Campomar.

Un día tomé una red de pesca y fui a una escuela y le pregunté al maestro de la Educación Física si podía hacer una clase de golf para los alumnos. Puse una red y un trozo de césped artificial en el gimnasio, les di palos y pelotas de golf a los niños y estaban golpeando las pelotas hacia la red. Todos querían intentarlo. También el maestro. El día siguiente dijo que quería convertirse en miembro del club de golf”.

Luis recuerda el momento en que uno de sus amigos le regaló una tabla de windsurf por primera vez. Entonces no podía haber esperado que este deporte se convirtiera en una gran pasión y su principal actividad en el futuro. Junto con los amigos, intentaron hacer uso de esa extraña y nueva tabla, pero nadie lo logró. Finalmente, un poco frustrado pero curioso, Luis fue a una biblioteca y encontró un libro sobre la técnica del windsurf.

“Encontré una frase que explicaba cómo colocar la vela contra el viento, gracias a la cual logré empezar a surfear. Compramos más tablas pero no teníamos suficiente espacio para ponerlas en la tienda. Encontramos una casita junto al agua y la alquilamos. Así empezamos nuestra asociación de windsurf Club Ferrolvento Windsurf. Hoy en día, todavía enseño windsurf”.

Una tienda de deportes, un club de golf y un club de windsurf fueron solo el comienzo. Como cualquier otra iniciativa, la historia de Luis con los coches comenzó de manera similar. Un día, junto con un amigo suyo, decidieron abrir una asociación automovilística llamada Escudería Automovilística Ferrol. Cooperaron con uno de los distribuidores y, finalmente, abrieron su propia oficina a la edad de 20 años.

“Decidimos hacer una carrera. Para eso, tuvimos que preparar las calles de Ferrol, hablar con el ayuntamiento y la policía y conseguir todos los permisos. El recorrido de la carrera fue a lo largo de la muralla del Arsenal, desde Correos hasta el puerto y viceversa. Durante la primera carrera tuvimos ocho o nueve coches. Fue espectacular, la gente vitoreaba. Las carreras se organizan cada año y cada año son mejores. Este año tendremos la 51ª edición de las carreras – 51° Rallye de Ferrol 2020”.

¿Cuáles son las lecciones que Luis ha aprendido a lo largo de todas esas actividades? Mirando hacia atrás, el principal consejo que Luis quisiera dar a la gente es vivir intensamente, escribir y hacer fotos para captar el momento, aunque lamenta principalmente que las autoridades y organizaciones no ofrecen suficientes actividades a los jóvenes. A veces va a la playa de Caranza en un día soleado y nota que está vacía porque los niños se quedan en casa. “Pero no se trata solo de deportes”, explica.

“Por ejemplo, hay un excelente movimiento de hacer huertos urbanos en terrenos no utilizados, por grupos de personas. La gente planta frutas y verduras juntos. Y tenemos mucha tierra que está abandonada. Hace unos 5 años en Caranza un grupo de vecinos hizo un huerto urbano de este tipo, pero después de uno o dos años desapareció. Es una lástima porque con la situación actual en el mundo (en general y con el covid) si cada persona pudiera cultivar frutas y verduras en casa, sería genial».

La familia de Luis mantuvo un espíritu emprendedor. Una de sus hijas tiene una floristería en Canido, otra tiene una empresa que emite licencias para conducir barcos para marineros y su hijo tiene una empresa de reparación de edificios. Su nieto mayor tiene 22 años y tiene una empresa con drones, haciendo videos, fotos y reportajes.

“Hace años la gente en Galicia era muy, muy pobre. No tenía dinero y mucha gente se fue a Sudamérica, en grandes barcos atestados de personas que solo llevaban sus pertenencias personales. Llegaron a países como Argentina con la mente puesta a trabajar. Trabajaron mucho y ganaron dinero. A veces abrían comercios, pequeñas fábricas… Muchos volvieron años después y con ese dinero construyeron casas esplendorosas con palmeras enfrente”.

De hecho, hace años, los habitantes españoles emigraban en busca de trabajo en América. Sin embargo, los sentimientos de Luis sobre las directivas del gobierno sobre temas migratorios en la actualidad son bastante mixtos. Admite no conocer a nadie latinoamericano aquí en Ferrol.

“Me gusta cuando viene la gente joven porque aquí, en Galicia, la población está envejeciendo y los jóvenes son necesarios. Pero hay una cosa que no me gusta de los inmigrantes. Vienen a España u otros países y no trabajan. Y el gobierno les da dinero a estas personas: para comer, para dormir. Preferiría que el gobierno haga contratos con estas personas; por ejemplo, vas a trabajar 2 horas o 4 horas para la comunidad y recibir el dinero. Porque en lo contrario uno recibe el dinero y no hace nada.

Si trabajas, recibes el dinero, si no – no. Porque si un país invita a la gente y les da dinero sin trabajar, vendrán multitudes. Una vez, un amigo me dijo «quiero trabajar». Fue a una fábrica y preguntó cuánto ganaría allí. Y rechazó la oferta porque el dinero del paro que estaba recibiendo era superior al salario ofrecido en esa fábrica”.

Por otro lado, muchas personas que vienen a España no pueden trabajar por falta de permiso de trabajo. Luis admite que lo que seguro necesita algún cambio es el tiempo de espera. También advierte el problema del salario mínimo y la economía sumergida.

«Supongamos que soy dueño de una empresa y te pago 500 EUR. Pero viene otra persona y dice “haré el mismo trabajo por 200 euros”, algunas empresas lo aceptarían. Mucha gente viene a España a recoger fruta. Trabajan muy duro y no tienen seguro ni futura pensión. Si tienen un accidente, nadie se ocupará de ellos. Creo que si alguien trabaja, debe ser absolutamente legal. En muchos lugares es imposible. Un problema que veo con las personas que vienen en pateras, principalmente desde África, es que no son trabajadores profesionales. Están sanos y no tienen dinero. Pero, ¿qué pueden hacer todos en un pequeño rincón de España? Nada.

Saben que en España van a estar cuidados, van a recibir dinero y alojamiento. Es un gran problema social y político. La solución podría ser tener puntos de control en la frontera donde se pregunta: “¿Vienes aquí a trabajar? ¿Cuál es tu profesión? ¿Tienes trabajo aquí?” Si no, es imposible acomodarlos».

La idea que tiene Luis es construir un sistema centralizado que pueda conectar a los empleadores y al gobierno con empleados potenciales. También ve un gran potencial en la tierra pública en España de que nadie se ocupa. Se podrían alquilar muchas tierras a los inmigrantes que luego podrían trabajar y vender las cosechas producidas.

“Otra cosa que debe hacer el gobierno es ir a los países pobres y ayudar. Por ejemplo, hace años una empresa fue a África y ayudó a construir casas. Además, es fácil proporcionar acceso al agua: simplemente coloca una máquina que funcione con energía solar y obtenga el agua del subsuelo. Si ayudamos a las personas donde viven, no tendrán que salir de su tierra”.

¿Cuál es la cosa más importante en tu vida?

Creo que personalmente lo más importante es mi familia.

A nivel global, lo más importante sería ver que todo el mundo tuviese la oportunidad de comer todos los días, dormir bajo un techo, trabajar en algo digno y pensar. Los humanos son la peor especie del planeta si los comparamos con los animales. Porque los animales solo matan para comer. Y la gente mata por dinero y otras cosas. Creo que los animales son mejores que nosotros.

Los países en guerra tienen una situación terrible: gente muriendo, disparando, sin comida, destruyendo casas. Hace años tuvimos una situación así en España, durante la época de Franco. Mucha gente murió y fue terrible.

Sarath

Después de haber pasado los últimos años en Europa, Sarath ha obtenido una visión profunda de la cultura occidental, tan diferente de la en que creció. A pesar de que ama las relaciones profundas entre las personas, los fuertes lazos familiares y la bondad de la gente en la India, también aprecia algunos aspectos del estilo de vida occidental, como la independencia del individuo, la atención sobre la salud y la tranquilidad de la vida.

Sarath se graduó en ingeniería mecánica en su país de origen, India. Quería continuar sus estudios en el extranjero, por lo que en el momento en que se enteró de que lo aceptaron en un Máster tanto en Francia como en Alemania, inmediatamente aceptó venir a Europa.

“Aunque no sabía el idioma, elegí Francia. Después de dos años de estudiar a nivel de Máster, una vez más solicité el doctorado en Europa, esta vez en España. Sin hacer ninguna investigación, simplemente acepté venir a La Coruña y Ferrol. ¡Creo que pensé que sería divertido!».

Estudiar en la India no se puede comparar con estudiar en Europa. Sarath admite que en su país de origen no tuvo ni una sola pausa durante los cuatro años de intensa vida universitaria. A pesar de su compromiso, comenzó la universidad sin una idea clara ni una visión de futuro. Sarath siempre siguió improvisando y siguiendo la corriente.

“Vengo del sur de la India,  de Kerala. Todos los veranos visito a mi familia que todavía vive allí. Les encantaría venir a ver Europa algún día, pero, sinceramente, ¡no puedo imaginarme el impacto cultural que sería para ellos! India es el único lugar en el que han estado. Durante más de 50 años, mis padres han vivido de acuerdo con ciertos valores, ideas y prejuicios. Mi hermana menor tiene 25 años, está casada y tiene un hijo. En la India, el 90% de los matrimonios son concertados”.

Hay un sitio web matrimonial, similar a «Tinder» de la India, que en lugar de jóvenes, involucra principalmente a sus padres. Los padres buscan una persona con quien casarse para su hijo según los datos necesarios como: horóscopo, color de piel, casta, religión, apariencia, etc. Para Sarath, este fenómeno puede ser la evidencia de un racismo oculto.

“La gente del norte de la India es más blanca que la del sur. La sociedad piensa que si eres más blanco eres más valioso. Tenemos anuncios de productos que hacen que su piel sea más blanca. Si creces en una sociedad como esa, es muy difícil para ti sacártelo de la cabeza. El matrimonio de mi hermana también estaba arreglado y ella estaba realmente preocupada por su horóscopo, según el cual debería casarse temprano. Mi hermana no sabía nada de estas cosas. Yo la estaba apoyando pero ella estaba asustada por dentro. Creo que hay que cambiarlo. Vivimos en el siglo XXI y todavía existe la mentalidad de que las mujeres tienen que quedarse en la casa en lugar de elegir su camino. Es absurdo”.

India se diferencia mucho de los países europeos. Por ejemplo, ambos padres tienen una posición muy fuerte en la sociedad. Incluso cuando los «niños» crecen, se casan y encuentran un trabajo, se supone que deben compartir la misma casa con sus padres (hasta que mueran). Debido a que no hay seguridad social una vez que se jubilan, los padres dependen completamente de sus hijos. Sarath admite que siempre tuvo que lidiar con mucha presión relacionada con el matrimonio y responder a innumerables preguntas de parte de su familia. Sin embargo, todavía hay muchos aspectos positivos que podrían destacarse de la cultura india.

“Creo que en la India queda mucha más humanidad en la gente. Por humanidad me refiero a la amabilidad, la forma en que la gente te entiende, la forma en que quiere ayudarte. Está mucho más presente en la India que aquí. Hay mucha más gente que quiere estar con los demás y conocer a los demás. La sociedad occidental es mucho más independiente, quieres estar solo, a tu manera. La sociedad en la India es más dependiente. Una casa promedio de clase media normalmente tiene a alguien que te cocina. Aquí se ve como algo muy elegante. Pero eso es saludable. Hay mucha gente, así que no todo el mundo puede tener un gran trabajo soñado y mantenerse independiente. Hay algunas personas que trabajan en tu casa, a las que respetas y repartes el dinero así. Para mí esto es algo que no está nada mal ”.

Con su actitud abierta, Sarath rara vez tuvo problemas para conectarse con el lugar o las personas en las que se hospedaba. Lo que más le gusta de Ferrol es la posibilidad de conocer a todos en la pequeña ciudad.

“Me quedan 2 años más aquí y después una estancia de investigación en Alemania de 5 meses. Mi plan inicial era volver a la India después de un par de años. Sin embargo, ahora mismo no tengo ni idea. Hay muchas diferencias culturales y sigo cambiando cada año. En general, quería volver a la India y quizás enseñar a los niños sobre la importancia de los deportes. Porque en la India el deporte se ve como algo innecesario. No nos importa nuestro cuerpo en absoluto. Simplemente vivimos con eso y eso es todo. Pero al final, solo tienes un cuerpo y hay que cuidarlo”.

Después de un par de años en Europa, Sarath admite que su motivación es muy diferente a la que solía ser. Cuando estaba en la India, realmente quería tener éxito con sus estudios, así como su carrera, fama y dinero. En este momento, la actitud de «no pasa nada» ha cambiado sus prioridades a simplemente ser feliz.

«Realmente no me encuentro buscando atención o dinero. Quiero vivir mi vida y disfrutarla. A veces, sin embargo, también es deprimente. En todo el mundo, la gente piensa que es necesario esforzarse para lograr el éxito. Y cuando cambias de opinión, empiezas por vivir bien, eres agradable, tienes suficiente dinero para mantenerte, estás viviendo el momento. Pero luego ves a todas las personas que te rodean en Instagram que te muestran que el éxito debe ser otra cosa y, a veces… es deprimente.

Creo que mucha gente puede identificarse con esto, especialmente los jóvenes. C’est la vie. No puedes trabajar todo el tiempo. Trabajas un poco y luego descansas”.

¿Qué es lo más importante de tu vida?

No sé qué es importante y qué no es importante. Incluso las cosas pequeñas son importantes para mí. ¿Quizás lo más importante sería el amor? Da felicidad.

Olga

Nacer en el continente africano como ciudadana europea es quizás lo que ha hecho Olga tan abierta y respetuosa con las diferentes culturas. Con una misión clara en su mente, continúa aprendiendo y difundiendo el mensaje de respeto y comprensión hacia los inmigrantes.

Después de terminar sus estudios sobre educación especial, Olga comenzó a trabajar en el campo social. En particular, se ocupó de personas con discapacidades como el autismo. En este momento, se encuentra trabajando como becaria en Movilidad Humana y luego le gustaría continuar con su trabajo anterior. Ella sabe que al ayudar a las personas, su vida se completa.

“Nací en Melilla, norte de África y mi marido es de Ferrol. Vivir e interactuar con muchas culturas es algo normal para mí. Estoy acostumbrada a vivir entre diferentes culturas: islámica, judía, hindú y cristiana que están presentes en la costa norte. Todos vivimos juntos y nos respetamos, celebrando diversas festividades y religiones. No hay lugar para peleas ni conflictos».

Olga cree que muchos españoles tienen miedo de que los inmigrantes les quiten el trabajo, olvidándose que normalmente los que se escapan de su país simplemente buscan una vida mejor y más segura.

“Las personas que quieren entrar en Melilla o Ceuta llegan desde otros países africanos después de un viaje muy duro y largo desde su país de origen. Vienen desesperados. Y cuando no pueden entrar, a veces se ponen agresivos y tratan de entrar a toda costa. Por supuesto, esto no es bueno, pero de alguna manera es comprensible. Los agentes de policía están haciendo su trabajo. Sin embargo, los gobiernos y los políticos deberían actuar de manera diferente.

No tengo amigos extranjeros aquí, solo conocí a una chica francesa una vez. Quizás todos se sienten mejor en su grupo, más cómodos y protegidos. En Ferrol no hay muchos eventos donde poder conocer gente, no hay mucho movimiento. No hay suficiente promoción por parte del ayuntamiento. Quizás esto podría mejorarse”.

La familia de Olga vive en Andalucía. Ella misma cree que hay mucho racismo por el carácter agrícola de esa parte de España. En su opinión, los empresarios pueden no estar interesados ​​en contratar a un español porque tienen que pagar el seguro, etc. Es más fácil para ellos contratar a un inmigrante, no darle papeles y pagar en negro.

“En lugar de atacar ese tipo de prácticas comerciales de quienes mandan, la gente ataca a los inmigrantes. Aunque trabajan por muy poco dinero y también toman parte de ese dinero para enviárselo a su familia, a su país”.

Olga nota el racismo entre los españoles de diferentes regiones. Es el resultado de la falta de comprensión de las diferentes formas de actuar.

“En Galicia ese pensamiento no es común, pero de Madrid hacía el norte la gente piensa que los andaluces no trabajan, están todo el día de risas, de fiesta o tirados, durmiendo. Pero no es así, nosotros trabajamos de otra manera, con alegría, con una sonrisa, haciendo bromas. Por otro lado, nosotros pensamos que la gente de Madrid y del norte es muy seria”.

También menciona que ella a veces es demasiado sencilla para los estándares gallegos.

“Nosotros, los andaluces, decimos las cosas y parece que las estamos diciendo en serio, pero no es así. Y muchas veces aquí he dicho algo en broma y lo han tomado en serio, no notando el sarcasmo o no entendiendo lo que quería decir – luego tengo que explicarlo. Hay que medir mucho las palabras”.

Lo más importante en la vida

Lo más importante en mi vida es la salud. Porque teniendo salud, uno puede hacer todo lo que quiera.

Mbacke

Serigne Mbacke llegó a España hace 15 años con solo sus tres amigos senegaleses. Ahora mismo trabaja en las alturas, dirige la Asociación Senegalesa de Ferrol y acaba de ser padre. El comienzo fue todo menos fácil: un nuevo idioma, nuevas costumbres, nuevos desafíos, pero también nuevas oportunidades.

“A lo largo de los últimos años logramos integrarnos con los otros paisanos y traer más senegaleses a Ferrol. Cuando decidimos establecer la Asociación de la Comunidad Senegalesa, éramos solo tres. Ahora mismo el número está creciendo y más de 100 personas de Senegal se ayudan entre sí en diferentes ocasiones. Todos nos tratamos como una gran familia que convive juntos. A menudo, recibimos personas que no tienen dinero ni comida para sobrevivir, pero gracias a nuestro espíritu familiar, siempre nos las arreglamos para resolver los problemas juntos.

Cuando vine aquí por primera vez, quedar en España parecía una nueva y maravillosa oportunidad. Aunque Senegal es pobre, lo que realmente importa es un país que ha conseguido evitar la guerra. Quizás vivir en paz sea el aspecto más importante en mi país de origen. Los políticos han permanecido igual durante años y ciertamente no lograron traer ningún cambio en Senegal. Esa es la razón por la que migramos a Europa, para ganar el dinero que luego podamos usar para mejorar”.

Las culturas española y senegalesa son muy diferentes. Sin embargo, según Serigne Mbacke, lo que realmente importa es adaptarse y aprender del lugar que te ha acogido.

“Si llegamos a un lugar nuevo, venimos para mejorar. Creo que algunas de las costumbres de Senegal deberían ser reemplazadas y algunas de ellas deberían seguir siendo las mismas. Tenemos costumbres que no son buenas para ninguno de nosotros. A menudo comparo dos costumbres de diferentes culturas y elijo la que prefiero. Para mí ese es el principal punto de integración: tomar uno pero dejar otro. Países como España tienen varios aspectos que me encantaría importar a Senegal, como el horario laboral fijo”.

La cultura senegalesa tiene que ver con la integridad. Nunca dejamos a nuestra familia sola sin comida, sino que compartimos todo lo que tenemos. Extraño muchas cosas de mi país de origen, por eso algún día pienso que voy a regresar. Vivimos aquí en España para volver y mejorar nuestra vida familiar y comunitaria allá. Tengo dos hijos más en Senegal. Estamos pensando en desarrollar un proyecto más grande como abrir un negocio local o construir casas para todos en mi tierra natal (todavía es muy común que la gente viva en espacios masificados). Realmente necesitamos esos cambios.

¿Cuál es la cosa más importante en tu vida? ¿O tu sueño?

Mi sueño sería que la sociedad dejase de maltratar a las personas, especialmente a los migrantes que vienen aquí y están dispuestos a obtener los permisos de trabajo y los papeles necesarios para poder trabajar. Personalmente, no me importa si alguien me llama negro o blanco porque el color no me importa. Pero lo que no quiero para otras personas es que las traten de otra manera porque son migrantes. Muchos de nosotros estamos luchando por nuestro futuro.

Realmente me molesta mucho. Al mismo tiempo, sé que podemos cambiar esta actitud. Lo que debemos hacer es muy sencillo: tratar a todos de la misma manera.

Vanessa

Vanessa se puso su colorido vestido africano para la fiesta islámica de Tabaski – Celebración del Sacrificio. Aunque su marido es de Senegal, ambos acordaron compartir diferentes costumbres que varían entre sus países. De hecho, desde que recuerda, Vanessa siempre ha tratado de buscar similaridades en lugar de diferencias.

“He vivido en Narón, España toda mi vida. Las injusticias presentes en nuestro mundo me han molestado desde siempre. Cuando era pequeña, recuerdo que les pedía a mis padres que me compraran muñecas negras porque me gustaba mucho la piel negra y solía enfadarme con quienes miraban con desprecio a las personas con diferente color de piel”.

Hace más de catorce años, unos senagaleses llegaron a Narón en busca de trabajo. No tenían ninguna documentación válida y trabajaban en la calle vendiendo flores, zapatos y varios artículos. Vanessa siempre caminaba por la calle y se detenía para charlar con ellos o comprar sus productos.

“Quería entablar una conversación con ellos, al contrario de lo que hacían otras personas. Así es como conocí a mi marido. Junto a otros chicos senagaleses vivía en el barrio y yo siempre los encontraba en la calle, en cafés o en un supermercado. Me trataban como a una amiga, me pedían consejos o incluso me invitaban a su casa (como una forma de agradecer) «.

Vanessa y su esposo fueron amigos durante 2 años. Poco a poco empezaron a enamorarse uno del otro. Sin embargo, como admite Vanessa, el proceso en su cabeza era bastante complicado e inseguro.

“Aunque no soy racista ni tengo ningún tipo de prejuicio, inconscientemente creía un poco en lo que me decía la sociedad en la que crecí. Tener que decirle a mi familia que me enamoré de un hombre negro fue difícil. En los años 60, mi padre formó parte del servicio militar y tuvo que luchar contra los marroquíes en el Sahara Occidental. Evidentemente estaba defendiendo a España, pero el recuerdo de «los moros», como solía llamarlos, permaneció. Tenía mucho miedo de hablar sobre mi relación con él. Al principio, se lo conté a mi madre y ella me apoyó mucho. Fuimos de compras, compramos un par de sábanas y ropa para mi novio y para poder mudarme a vivir con él”.

En ese momento, Vanessa tenía 30 años. Durante los siguientes 5 meses, no le dijo nada a su padre. Cuando finalmente decidió decir la verdad, su padre estaba todo menos sorprendido. «¿Por qué no me lo dijiste antes?». Habló sobre su miedo a ser rechazada, pero rápidamente se dio cuenta de que lo más importante para sus padres era ver feliz a su hija.

“Nos convertimos en una pareja de hecho. Mi esposo no me pidió eso, pero quería ayudarlo con los papeles. Honestamente, lo hubiera hecho por uno de estos chicos aquí si no me hubiera enamorado de mi esposo. Porque no os imagináis lo difícil que es conseguir la documentación adecuada. Si no es por pareja de hecho, ¡tienes que pasar al menos 3 años en España! Tres años aquí sin derecho a trabajar legalmente y ganarse la vida. Ésa es la razón por la que los hombres se dedican a la venta ambulante».

El marido de Vanessa llegó a Canarias en barco. Permaneció en la Cruz Roja durante 45 días (el tiempo máximo permitido), después de lo cual debería haber sido repatriado si hubiera llegado el avión adecuado. Sin embargo, al final la organización le dejó ir a Valencia y luego a Galicia.

“Había mucho racismo en Valencia, pero no aquí. En Valencia la gente llamaba a mi marido «negro de mierda». Cuando caminaba por la calle, la gente llamaba a la policía. Antes de casarse, mi marido vendía zapatos, lo que técnicamente es ilegal. Pero tenía que ganarse la vida – no robaba. Si no le permitían firmar ningún contrato sin papeles, ¿qué más podía haber hecho? Aquí en Galicia un policía se tomaba un café junto a mi marido a pesar de que conocía su falta de documentación”.

Hace más de 5 años, la pareja logró solucionar el problema de la documentación. Alquilaron un apartamento juntos y Vanessa le dijo a su esposo que continuara su educación. La ESO (educación secundaria obligatoria) que completó en Senegal no es válida en Europa. Así que hizo la ESO aquí y después un ciclo – una formación profesional de carpintería. Finalmente, su esposo comenzó a trabajar en el astillero mientras que Vanessa es asistente de enfermería y trabajaba con personas mayores.

Vanessa se casó legalmente hace 2 años. Ella no tuvo que convertirse al Islam por el hecho de que el hombre musulmán puede casarse con una mujer de origen cristiano (no al contrario). Son muchas las costumbres y hábitos que la pareja ha tenido que aprender y aceptar. Vanessa bebe vino y fuma de vez en cuando, lo contrario de su marido al que no se le permite.

“Nos casamos y bueno, aquí estamos. Sin hijos y sin otras esposas. Soy su única mujer y esta es la condición que pongo. Soy española y personalmente no entiendo la poligamia. Cuando comienzas una relación con un senegalés, hay ciertas cosas que debes preguntar. Es musulmán, que significa que posiblemente podría tener 2,3,4 esposas. Llevamos 10 años juntos y yo siempre he sido la única.

Desde 2012 no puedo trabajar por mi problema de salud. Tengo dos enfermedades graves, por eso estoy jubilada. Lamentablemente, nunca he podido visitar Senegal. Allí hay demasiado sol y calor que tengo que evitar. Sin embargo, a menudo hablamos con la familia de mi esposo por teléfono. Aprendí algunas frases en idioma wolof y les mostré mi traje tradicional senegalés. Ahora me gustaría ir a Polonia porque me caéis muy bien» (las entrevistadoras son de ese país)

Ahora Vanessa está intentando convencer a su marido que pida la nacionalidad española. Solicitar la nacionalidad puede ser un proceso complicado incluso para una pareja casada. Durante la entrevista, debe probarse que el matrimonio no fue concertado por razones económicas. Por supuesto, Vanessa y su marido ya habían sido pareja de hecho durante siete años antes, así que «tenía que ser amor», como ella dice.

¿Cuál es la cosa más importante en tu vida?

¡Esa es una pregunta emocionante! Quizás soy un poco delicada, pero lo más importante para mí es tener cerca a las personas que amas. Perdí a mis padres recientemente y ahora solo tengo a mi esposo y mis hermanos. Y amigos, por supuesto. Estoy feliz con mi esposo pero, sin mis padres, no es lo mismo.

Y lo que más me importa en la vida son los valores. Que los valores no se pierdan. El respeto a los demás, la lucha por un mundo más justo, por reducir las diferencias sociales como muy ricos y muy pobres. Soy de esa clase de persona que mira la tele y a veces mi marido tiene que apagarla porque me pongo a llorar. Tengo que llorar. Tengo que llorar porque no soporto que pasen tantas cosas malas. No entiendo la mayoría de ellas, lo juro. Muchas veces le digo a mi esposo «¡No encajo en este mundo!» No soy mejor que nadie, juro por Dios que no me considero mejor que nadie. Pero al ver que pasan esas cosas: el desprecio, el asesinatos, violaciones…

¿Cual es el punto? Seas negro, blanco, asiático, africano o estadounidense, si me corto y tú te cortas, ambos compartimos la misma sangre roja. Mueres y tu muerte vale lo mismo que la mía. Entonces, ¿qué me haría feliz? Ver justicia. Y tener cerca a mis seres queridos.