Juan

Juán estudió ingeniería civil en Colombia. Junto con sus hermanas menores, decidió dejar su país de origen y reunirse con su madre, que escapó a España hace más de dos años. Afortunadamente, ahora puede continuar sus estudios en A Coruña y trabaja legalmente. Juán espera ser el primer graduado de la familia, aunque su mayor sueño sigue siendo siempre el mismo: construir una nueva casa para sus padres.

“Durante el sexto semestre de mis estudios en Colombia, decidí dejar el país y venir a España. Cuando llegamos, no sabía nada del lugar donde íbamos vivir ni de su cultura. Afortunadamente, mi familia y yo conocimos la persona adecuada que estaba en el lugar adecuado: Soledad de la asociación Movilidad Humana. Ella nos acogió y me ayudó a encontrar la universidad donde sería posible terminar mis estudios. Desde ahí todos juntos fuimos avanzando poco a poco, conociendo Ferrol, diferentes comidas y nuevas costumbres como la tradición de dar un beso solo en vez de dos! ”

La razón de la migración de Juan de Colombia a España radica en la historia de su madre.

“En el pasado, muchas personas fueron secuestradas y abusadas en Colombia, incluida ella. Cuando eso sucedió, mi madre aún era una niña y la única que realmente sobrevivió. Aunque todas las personas que estuvieron detrás de ese crimen fueron imputadas y condenadas a la cárcel, la tranquilidad no duró mucho. Cuando mi madre decidió compartir su historia como la única superviviente, el caso volvió a descontrolarse y toda la familia empezó a recibir numerosas amenazas. Por eso mi madre se fue del país sin saber nada de España. Nos unimos a ella después de un tiempo. Nuestro padre iba a juntarnos, tenía el vuelo planeado para el 15 de marzo. Pero por el coronavirus el día 14 cerraron las fronteras. No había otra manera para llegar, tuvo que quedarse en Colombia».

Antes de llegar a La Coruña, Juan era ciclista. Cuando llegó, unos nuevos amigos le prestaron una bicicleta y pudo participar en una competición.

“¡Resultó que gané esa carrera! El premio no solo me empoderó mucho, sino que también me ayudó a hacer nuevas amistades – fue una cosa que motivó a conocer más gente, que luego empezaron a llamarme ‘ven con nosotros’, empezaron a convertirse en amigos.

Casi todos mis amigos son de otros países, sin embargo un amigo gallego me dijo una vez: ‘cuando haces amistad con un gallego, tienes un amigo para toda la vida. Al principio estamos muy cerrados, no damos mucha confianza. Pero luego cuando finalmente nos abrimos, nos convertimos en amigos para siempre’.

Juan disfruta vivir en Ferrol con su madre y dos hermanas menores. Una cierta ventaja de Ferrol es su tranquilidad y seguridad que no siempre ha estado presente en el pasado de su familia.

“Me gustaría volver a Colombia en el futuro pero no sé aún cómo y cuándo. Como refugiado, mi permiso de residencia está todavía «en progreso». El gobierno tiene 3 años para responder. Si la respuesta es «no», no puedo trabajar durante esos tres años. Ser estudiante no ayuda en este caso. Cuando terminas la carrera si no tienes contrato de trabajo, debes regresar a tu país. Si tienes un contrato, puedes quedarte y hacer tus documentos. Esta situación es muy difícil para nosotros. Al inicio, duramos los primeros seis meses que sólo pudimos estar aquí y no trabajar. Ahora mismo ya tenemos el permiso, pero cada seis meses tenemos que ir a renovarlo una y otra vez».

¿Cuál es tu sueño, tus metas para el futuro?

-Mi meta es ser profesional, ser ingeniero, y regalarle una casa a mi mamá y mi papá. Siempre, desde pequeño, toda mi vida, ese fue mi sueño. Aunque todo el mundo quiere hacer dinero, mi sueño principal es graduarme y que mis padres se sientan orgullosos de mí. Mi padre nunca estudió en la universidad, mi madre tampoco. Nadie me ayudaba con la tarea ni me explicaba nada de la materia de la escuela. Siempre me apoyé en los libros.

Desde pequeños yo y mis hermanas siempre hemos trabajado en el campo ayudando a nuestros padres. A los 15 años ya trabajaba sembrando plátanos y maracuyá. Quizás por eso tenemos un pensamiento un poco diferente que el europeo de trabajar, de ahorrar, para ir creciendo poco a poco.

¿Cual es el momento más feliz de tu vida?

Hay muchos. Creo que es el momento en el que llegamos a España y nos encontramos de nuevo con mi madre – eso fue muy emotivo. Y otro, cuando mi madre finalmente pudo comprar un coche aquí en España. ¡Todos estábamos tan felices! Aunque el coche era viejo, para nosotros era nuevo. Pasamos mucho tiempo en remodelarlo poco a poco y cuando lo terminamos, creo que fue el momento más feliz para toda familia.

Creo que a veces tenemos que transformar conscientemente la tristeza en felicidad. Si sucede algo triste, siempre hay una manera de ver el lado positivo.

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