Olga

Nacer en el continente africano como ciudadana europea es quizás lo que ha hecho Olga tan abierta y respetuosa con las diferentes culturas. Con una misión clara en su mente, continúa aprendiendo y difundiendo el mensaje de respeto y comprensión hacia los inmigrantes.

Después de terminar sus estudios sobre educación especial, Olga comenzó a trabajar en el campo social. En particular, se ocupó de personas con discapacidades como el autismo. En este momento, se encuentra trabajando como becaria en Movilidad Humana y luego le gustaría continuar con su trabajo anterior. Ella sabe que al ayudar a las personas, su vida se completa.

“Nací en Melilla, norte de África y mi marido es de Ferrol. Vivir e interactuar con muchas culturas es algo normal para mí. Estoy acostumbrada a vivir entre diferentes culturas: islámica, judía, hindú y cristiana que están presentes en la costa norte. Todos vivimos juntos y nos respetamos, celebrando diversas festividades y religiones. No hay lugar para peleas ni conflictos».

Olga cree que muchos españoles tienen miedo de que los inmigrantes les quiten el trabajo, olvidándose que normalmente los que se escapan de su país simplemente buscan una vida mejor y más segura.

“Las personas que quieren entrar en Melilla o Ceuta llegan desde otros países africanos después de un viaje muy duro y largo desde su país de origen. Vienen desesperados. Y cuando no pueden entrar, a veces se ponen agresivos y tratan de entrar a toda costa. Por supuesto, esto no es bueno, pero de alguna manera es comprensible. Los agentes de policía están haciendo su trabajo. Sin embargo, los gobiernos y los políticos deberían actuar de manera diferente.

No tengo amigos extranjeros aquí, solo conocí a una chica francesa una vez. Quizás todos se sienten mejor en su grupo, más cómodos y protegidos. En Ferrol no hay muchos eventos donde poder conocer gente, no hay mucho movimiento. No hay suficiente promoción por parte del ayuntamiento. Quizás esto podría mejorarse”.

La familia de Olga vive en Andalucía. Ella misma cree que hay mucho racismo por el carácter agrícola de esa parte de España. En su opinión, los empresarios pueden no estar interesados ​​en contratar a un español porque tienen que pagar el seguro, etc. Es más fácil para ellos contratar a un inmigrante, no darle papeles y pagar en negro.

“En lugar de atacar ese tipo de prácticas comerciales de quienes mandan, la gente ataca a los inmigrantes. Aunque trabajan por muy poco dinero y también toman parte de ese dinero para enviárselo a su familia, a su país”.

Olga nota el racismo entre los españoles de diferentes regiones. Es el resultado de la falta de comprensión de las diferentes formas de actuar.

“En Galicia ese pensamiento no es común, pero de Madrid hacía el norte la gente piensa que los andaluces no trabajan, están todo el día de risas, de fiesta o tirados, durmiendo. Pero no es así, nosotros trabajamos de otra manera, con alegría, con una sonrisa, haciendo bromas. Por otro lado, nosotros pensamos que la gente de Madrid y del norte es muy seria”.

También menciona que ella a veces es demasiado sencilla para los estándares gallegos.

“Nosotros, los andaluces, decimos las cosas y parece que las estamos diciendo en serio, pero no es así. Y muchas veces aquí he dicho algo en broma y lo han tomado en serio, no notando el sarcasmo o no entendiendo lo que quería decir – luego tengo que explicarlo. Hay que medir mucho las palabras”.

Lo más importante en la vida

Lo más importante en mi vida es la salud. Porque teniendo salud, uno puede hacer todo lo que quiera.

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